La administración municipal de Tame ha tomado la determinación de declarar la calamidad pública en todo el territorio, como respuesta inmediata a las graves afectaciones provocadas por el aumento súbito en los niveles de diversos afluentes debido a la temporada invernal. Esta medida administrativa busca agilizar la gestión de recursos y la coordinación interinstitucional necesaria para mitigar los riesgos que hoy enfrentan múltiples comunidades.
De acuerdo con el reporte oficial, uno de los focos de mayor preocupación se concentra en el sector de El Botalón, donde el desbordamiento del río Cusay mantiene bajo amenaza directa al caserío de la zona, poniendo en peligro la integridad de las familias y sus bienes.
La crisis hídrica también ha generado alertas críticas sobre la infraestructura estratégica del municipio, específicamente en la vereda Tamacay, donde la creciente del río Tigre compromete la estabilidad de la torre 215, pieza fundamental para el transporte de energía hacia la subestación local.
Sumado a este riesgo eléctrico, las autoridades informaron que la bocatoma del acueducto municipal ha sufrido impactos considerables, situación que pone en entredicho el suministro normal de agua potable para los habitantes del casco urbano y sectores aledaños, demandando una intervención técnica urgente por parte de los organismos de socorro y mantenimiento.
Con la declaratoria de calamidad pública en firme, la Alcaldía de Tame espera facilitar la respuesta institucional y la llegada de apoyos del orden departamental y nacional para proteger a la población damnificada y salvaguardar los activos públicos y privados del municipio.
En medio de esta contingencia, las autoridades locales hicieron un llamado a la ciudadanía para que mantenga la calma, atienda estrictamente las recomendaciones de seguridad de los organismos de protección civil y adopte comportamientos preventivos, mientras los equipos técnicos avanzan en las labores de atención en los diferentes puntos críticos identificados en la geografía tameña.






