
Una crítica situación humanitaria enfrentan los habitantes de la comunidad indígena Caño Azul, perteneciente al pueblo Makaguan, debido a los desbordamientos provocados por las intensas precipitaciones de los últimos días en la zona rural del municipio de Tame. El balance preliminar de la emergencia invernal da cuenta de 28 familias damnificadas —que agrupan a por lo menos 103 personas—, asentadas en el Resguardo Caño Claro, quienes perdieron la totalidad de sus medios de subsistencia tradicional y habitacional.
Ante la implacable subida de los niveles del agua, la comunidad se vio obligada a evacuar de manera preventiva sus viviendas tradicionales. Las familias se trasladaron temporalmente hacia las instalaciones de la Institución Educativa Indígena Guahibo Betoy, espacio que a esta hora sirve como albergue temporal improvisado.
De acuerdo con el reporte del gobernador de la comunidad Makaguan, el desbordamiento sepultó bajo el agua hectáreas de pancoger, arrasando con los cultivos de yuca, plátano y cacao que dinamizan su economía de autosostenimiento, además de provocar la pérdida total de enseres domésticos, herramientas de labor agrícola y animales de corral.
La contingencia climática también generó un impacto directo en el calendario pedagógico de los niños, niñas y jóvenes del resguardo. La sede educativa Cacique Marcos Parada Reyes, plantel donde recibe formación escolar la infancia de la etnia, quedó completamente anegada por el lodo y las aguas lluvias, lo que obligó a suspender las actividades académicas.





