Identifican más de 200 puntos críticos por amenaza de inundaciones

La Gobernación de Arauca ha puesto en marcha una actualización urgente del diagnóstico departamental de gestión del riesgo ante la preocupante identificación de más de 200 puntos críticos vulnerables a inundaciones, socavación y sedimentación.

Daney Bayona, profesional del área, advirtió que la actual temporada de lluvias, sumada a la intervención humana que ha alterado la dinámica natural de los ríos, mantiene en alerta máxima a las autoridades. Entre las situaciones más apremiantes se encuentra el reciente desvío del cauce en la vereda Regaderos, en Puerto Jordán, donde el agua ha trazado un nuevo recorrido que amenaza directamente la infraestructura vial que conecta con el sector de Filipinas.

El panorama se extiende con especial gravedad hacia el río Cusay y sus bifurcaciones en jurisdicciones de Tame y Fortul, cuyos cambios de comportamiento proyectan riesgos de inundación hacia municipios aguas abajo. Paralelamente, el río Lipa presenta una canalización artificial de más de tres kilómetros que facilita el trasvase de agua entre cuencas, fenómeno que ya provocó niveles de inundación históricos el año pasado y que se ve agravado por la pérdida de zonas de amortiguación hidráulica debido a la transformación del uso del suelo.

En sectores como Peralonso y Paso Malo, la acumulación masiva de sedimentos ha reducido drásticamente la capacidad de las cuencas, aumentando la peligrosidad de cualquier creciente súbita.

En el municipio capital, la lupa de gestión del riesgo se centra en comunidades ribereñas como Corocito, El Torno, El Guamo y sectores rurales como Clarinetero y Selvas del Lipa. La alerta es igualmente extensiva a municipios como Arauquita, donde puntos como La Arenosa y La Pesquera enfrentan procesos de socavación de riberas, y a localidades como Saravena, Puerto Rondón y Cravo Norte. Ante esta realidad, las autoridades mantienen un monitoreo técnico constante en todo el departamento, buscando mitigar la pérdida de protección natural y el riesgo recurrente de desbordamientos que hoy amenaza tanto la integridad de las comunidades como la estabilidad de las actividades productivas de la región