La tensión en el sector petrolero de Arauca ha escalado a un nuevo nivel crítico tras el pronunciamiento oficial de SierraCol Energy sobre la parálisis que afecta a los campos Caño Limón y Caricare.
En un comunicado, la operadora manifestó un rechazo contundente a las vías de hecho que han interrumpido la normalidad operativa, señalando que, aunque respetan el derecho constitucional a la protesta, los bloqueos actuales han cruzado la línea de la legalidad al impedir el suministro básico de agua y alimentos para el personal que se encuentra en las áreas de producción.
Este conflicto surge en medio de una compleja negociación de la Convención Colectiva de Trabajo con la subdirectiva local de la Unión Sindical Obrera. Según la compañía, la mesa de diálogo ha avanzado en la revisión minuciosa de los 90
puntos que integran el pliego de peticiones presentado por el sindicato, bajo una premisa de sostenibilidad que busca equilibrar las mejoras laborales con la viabilidad a largo plazo de la operación en la región.
Sin embargo, SierraCol advierte que la presión ejercida mediante cierres logísticos pone en riesgo no solo la estabilidad económica de la zona, sino la integridad física de los trabajadores.
A la crisis en el terreno se suma una fuerte confrontación informativa en el entorno digital. La empresa denunció la propagación de datos falsos y mensajes injuriosos en redes sociales, específicamente aquellos que cuestionan la gestión interna del suministro de víveres en las instalaciones. Ante este panorama, la multinacional hizo un llamado urgente al cese de las acciones de fuerza y a retomar el diálogo a través de los canales institucionales, insistiendo en que cualquier acuerdo debe darse bajo el marco del respeto a los derechos humanos y la seguridad jurídica que requiere la industria energética en el departamento.




