Los residentes del barrio Brisas del Llano, en la capital araucana, elevaron una angustiante denuncia pública ante el colapso sistemático de su red de alcantarillado, situación que ha transformado sus calles y andenes en focos de contaminación permanente.
Ricardo Villegas, líder comunal del sector, enfatizó que esta problemática no es una consecuencia reciente de las lluvias estacionales, sino un fallo estructural que arrastra el barrio desde hace veinticinco años debido a una infraestructura que, según sus palabras, fue mal ejecutada desde su origen. Actualmente, la emergencia se ha agudizado, manteniendo varios sectores cubiertos por aguas negras de andén a andén durante más de ocho días, sin que hasta el momento las autoridades competentes hayan brindado una explicación técnica o una solución inmediata a la contingencia.
La crisis afecta directamente a más de quinientas familias que deben convivir con olores nauseabundos, la proliferación masiva de mosquitos y un riesgo latente de brotes epidemiológicos. Los sectores más vulnerables de la población, como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, son quienes más sufren las consecuencias de este entorno insalubre que impide incluso la permanencia en las terrazas de las viviendas.
Según los testimonios de la comunidad, cuando las temperaturas aumentan, la evaporación de los desechos hace que el aire sea prácticamente irrespirable, obligando a los vecinos a encerrarse herméticamente en sus hogares o, en casos extremos, a abandonar temporalmente sus casas para buscar refugio en zonas con mejores condiciones sanitarias.
Ante la gravedad del panorama, la dirigencia comunal hizo un llamado de urgencia a la administración municipal, a la empresa prestadora de servicios públicos y a los organismos de control para que se ejecute una intervención de fondo y no solo paños de agua tibia.
Los habitantes de Brisas del Llano exigen que se realice un diagnóstico real sobre el estado de las tuberías y se asigne el presupuesto necesario para reconstruir un sistema de alcantarillado que garantice el derecho fundamental a un ambiente sano. La comunidad advirtió que no se puede seguir ignorando una situación que compromete la salud pública de un sector con casi tres décadas de fundación y que hoy se siente olvidado por las instituciones locales.
