El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) organizó en el establecimiento de Arauca una jornada integral dirigida a internos que están por culminar sus condenas o que han recuperado recientemente su libertad. El objetivo central de esta iniciativa es brindarles herramientas concretas de formación,
vinculación institucional y oportunidades laborales que permitan una transición efectiva hacia la vida civil.
Según explicó el dragoneante Julián Mauricio Ordoñez, estas actividades son fundamentales para que quienes han pasado años en reclusión pierdan el temor al entorno corporativo y conozcan de primera mano la oferta de servicios disponible, mitigando así el impacto emocional y social que conlleva el egreso del sistema penitenciario.
La jornada, que se consolida como la primera feria de este tipo en el año para el municipio, contó con la participación activa de entidades como el SENA, la Defensoría del Pueblo, el Sisbén y diversos programas de salud mental y empleo. Estas instituciones socializaron sus rutas de atención y programas de capacitación, permitiendo que la población carcelaria identifique caminos legales y productivos para reconstruir su proyecto de vida.
Además de la oferta externa, el centro penitenciario reafirmó la importancia de sus convenios educativos vigentes, como el establecido con el colegio Francisco José de Caldas, que garantiza el acceso al bachillerato y a la formación técnica para preparar a los internos antes de su salida definitiva. Finalmente, las autoridades penitenciarias hicieron un llamado a la sociedad araucana para trabajar en la eliminación de los estigmas que recaen sobre las personas pospenadas. El funcionario Ordoñez enfatizó que el rechazo social es una de las mayores barreras para la verdadera resocialización, recordando que muchas personas llegan a prisión por diversas circunstancias socioeconómicas y que, tras cumplir su deuda con la justicia, merecen una oportunidad de reintegración


